Confederación Espírita Panamericana

Impulsora del pensamiento espírita humanista, progresista y librepensador.

Allan Kardec

Pedagogo francés. Fundador de la Doctrina Espírita.

León Denis y Manuel Porteiro

Grandes exponentes del pensamiento espírita.

Gabriel Delanne

Reafirmó a través de sus investigaciones el carácter científico del Espiritismo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

ANTE LA PÉRDIDA DE SERES QUERIDOS





Por: Daniel Torres

La lucha de la ciencia por encontrar la fórmula que permita la preservación de la vida física ha sido infructuosa. Tanto ricos como pobres, blancos o negros, hombres o mujeres, niños o adultos, han tenido que pasar por ese proceso que a primera vista pareciera ser un error de la naturaleza. Sin embargo, la sabiduría de Dios es tan grande, que es cuestión de desentrañarla.

Todos los seres humanos sin distinción, quiérase o no, tendremos que pasar por esa experiencia; la diferencia estriba en “¿cuándo y cómo?”.
En esta oportunidad nos enfocaremos más en los que se “quedan”, que en quienes supuestamente “se van para siempre”.
Los procesos desencarnatorios, empleando el léxico espírita, generan estados psicológicos, cuando no se saben superar, que afectan la salud de la persona y las relaciones con los demás. No se puede negar que ello provoca un impacto que puede ser pasajero o duradero, máxime en desencarnaciones imprevistas e inesperadas. Las repercusiones están, entre otros motivos, en función de variables como lo son: la comprensión de la vida, el tipo de convicciones de carácter espiritual,  la fortaleza emocional, etc.  
El psiquiatra británico John Bowlby, a través de las investigaciones realizadas estableció, según su teoría clásica, que existen etapas de duelo por las que atraviesa una persona ante la pérdida de un ser querido. Esta teoría, fue reconsiderada por la reconocida psiquiatra Elizabeth Kübler Ross nacida en Suiza, quien propuso 5 etapas, las cuales se presentan a continuación y que, según ella afirma, no necesariamente se manifiestan en el mismo orden:
1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: "no podemos mirar al sol todo el tiempo".
2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.
3) Pacto: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.
4) Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.
5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida del hijo y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor... la vida se va imponiendo.
Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza. “

La concepción de la vida y las convicciones espirituales:

Si se aprecia la vida desde el punto de vista materialista, como resultado del acaso y a la persona como un producto de funciones orgánicas, automáticamente pensamos en la llamada muerte como el fin del cuerpo y por consecuencia de quien lo animaba. La angustia, la desesperanza y ese abismal vacío que queda en la persona es muy fuerte, a tal grado que ha generado, en muchos casos, graves desórdenes psicosomáticos.

Por otro lado, está el caso de quienes creen en la existencia del alma y de su inmortalidad; algunos conservan cierto grado de esperanza y fe que ha sido alimentada por su creencia. Otros, por la misma incertidumbre o desconocimiento de lo que sucede en el “más allá” les hace sentir un vacío y experimentar una sensación de separación permanente.

La tercera vertiente, es la Espiritista. En ella podemos ratificar el principio de la inmortalidad del alma no como una creencia, sino como una realidad demostrada con hechos y reafirmada a través de las investigaciones científicas. No sólo se demuestra la inmortalidad como tal, sino además la posibilidad de mantener una comunicación con quienes hemos guardado un gran afecto. Liberado el Espíritu del cuerpo, sus percepciones adquieren mayor lucidez y la comunicación se establece sin las limitaciones que presenta la materia.

Bajo esta perspectiva, se pone fin al sufrimiento emocional innecesario y a la vez, se presenta una alternativa de apoyo al espíritu que ha dejado su cuerpo; ello a través de la elevación de pensamientos de amor y solidaridad que lo beneficiarán grandemente.

Morir en realidad no es más que cambiar de estado, el espíritu conserva su individualidad, sus cualidades, deseos, sentimientos y recuerdos; y del mismo modo estos lazos afectivos que se han formado no se rompen.



Tener la garantía de que esos lazos de afecto trascienden los límites de la materia, es una demostración más del amor de Dios, quien nos permite poder tener el consuelo de reencontrarnos con los que ya partieron. ¡Cuántos han vivido con la nostalgia de haber perdido un hijo, un hermano, un padre o un amigo! ¡Cuántos han exteriorizado su resentimiento en contra de Dios por tales pérdidas! Pero es ahí donde el Espiritismo surge como el elixir del alma dando consuelo y esperanza a todos aquellos que habían perdido incluso, hasta el deseo de vivir.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

SOCIEDAD DE CONSUMO Y SOBRIEDAD



Dante López
Presidente de la Confederación Espírita Panamericana



En estos días llegó a mi Correo Electrónico un video donde el Ex-Presidente de Uruguay José Mujica hace una reflexión acerca de la Sociedad de Consumo, reflejando la necesidad de dejar de buscar la felicidad en la adquisición de “cosas” que supuestamente nos harán felices.

Este hombre, que ha sobresalido por su resiliencia y su austeridad, ha llegado a la máxima jerarquía política de su país, y es muy escuchado, porque fue capaz de mantener una forma de vida alejada de los fastos que normalmente acompañan a los que acceden al Poder Político. Es coherente entre su Filosofía de vida y su accionar y en ese sentido es un ejemplo a seguir, no solamente para la clase política, sino también para el hombre común.

Creo que una de las mayores aspiraciones a la que podemos acceder en este plano es la de sentir que somos coherentes entre nuestro discurso y nuestra forma de vida.

Como bien nos señala la Filosofía Espírita ningún ser humano es igual a otro, por lo tanto no podemos pensar que haya una sola forma de encontrar ese equilibrio. Al ser diferentes, nuestra vida se va construyendo en diferentes escenarios, con distintas responsabilidades y en las circunstancias que se desarrollan a partir de nuestro accionar.
Si una persona es pobre económicamente no significa que ha fracasado en su vida, como tampoco ser rico es garantía de éxito. El éxito radica mucho más en sentir que hemos cumplido con la tarea que la vida nos encomendó, siendo feliz y a la vez solidario.

Pareciera que la clave pasa por ser feliz con lo que cada uno tiene, en una actitud de valoración y agradecimiento, con la seguridad que es “lo que más me sirve a mi momento evolutivo”, aunque también atento a que siempre es necesario progresar, porque la vida no es una fotografía, sino una film de largo metraje sin final aparente.

Por eso también concuerdo con lo que José Mujica dice cuando afirma que no quiere hacer una apología de la pobreza sino que quiere exaltar el valor de la sobriedad. Esto pone las cosas en su lugar, la sobriedad nos lleva a evitar los extremos, a prescindir de los excesos que nos propone la Filosofía de la inmediatez y la obsolescencia programada. La sobriedad nos invita a vivir lo mejor posible dentro de nuestras condiciones, disfrutando sin culpas, los que ganamos legítimamente, sin perder de vista nuestra responsabilidad con los demás. Nos propone buscar la felicidad hacia adentro de nosotros mismos, por entender que allí está lo que buscamos.

Si nuestros pensamientos y la consecuente acción son impregnadas por la sobriedad estaremos menos expuestos a la superficialidad de la Sociedad de Consumo. En el equilibrio emocional que podamos conseguir tomaremos conciencia de que ser feliz es una cuestión relativa a nuestras expectativas.

Si vivimos mirando solo lo que nos falta no encontraremos la calma necesaria para ser felices, porque ser feliz es saber que podemos vivir en paz con nuestra propia conciencia pero también en equilibrio con el medio que nos rodea, humano, material y ambiental. Encontrar el equilibrio sin dejar de buscar el progreso viviendo con sobriedad, he ahí un desafío del Ser Humano de nuestro tiempo.

viernes, 11 de julio de 2014

GABINETE PSICOMEDIÚMNICO: UNA EXPERIENCIA DE SALUD EMOCIONAL

Exposición titulada "Gabinete Psicomediúmnico: Una experiencia de salud emocional". Realizada por Alexander Cardia Machado (Instituto Cultural Kardecista de Santos - Brasil), durante el III Encuentro de CEPA en Argentina.



miércoles, 9 de abril de 2014

UNA EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE

Entrevista de Andrés Oppenheimer al Dr. Eben Alexander, autor del libro "La prueba del cielo" en el que relata su valiosa experiencia cercana a la muerte. El Dr. Eben es un Profesor de Neurocirujía de Harvard, quien despertó después de un coma profundo trayendo con sigo una experiencia que le cambió completamente la visión ciéntifica que tenía respecto a la conciencia humana.

viernes, 4 de abril de 2014